Calderas de biomasa en comunidades de vecinos

¿Cómo elegir una caldera para nuestra comunidad de vecinos? Los edificios cuentan con una serie de características importantes a tener en cuenta a la hora de plantearse el cambio de la caldera tradicional por una de biomasa. El elevado consumo energético y el amplio espacio del que disponen a través de la sala de calderas son algunas de ellas. calderas de biomasa en comunidades de vecinos. Hargassner

Características y ventajas

Muchas comunidades de vecinos sufren por los elevados precios del gasoil, calderas viejas y poco eficientes. La biomasa ofrece una solución económicamente interesante para los clientes, ya que el ahorro se repercute directamente sobre los costes de comunidad y calefacción. La inversión por kW instalado se reparte sobre muchos vecinos. Con un cambio a biomasa, el ahorro en calefacción puede ser de más del 40-50% por la diferencia de precio del combustible (1 litro de gasoil cuesta unos 70c, y el equivalente energético en pellets (2 kg) unos 42 c) como por la eficiencia (una caldera Hargassner tienen un rendimiento sustancialmente superior al de una caldera de combustible fósil antigua). Algunas comunidades de vecinos tienen una sala de calderas muy antigua, por lo que al cambiar de calderas merece la pena renovar toda la sala de calderas. Y muchas de ellas optan por la biomasa por su seguridad y fiabilidad: los pellets y la astilla son combustibles ya muy disponibles en todo el país. Además, estos combustibles son de origen regional, favoreciendo la generación de puestos de trabajo regional. De esta manera, sus precios no sufren las variaciones que sufren los combustibles fósiles. Los usuarios disponen de varios proveedores independientes, lo que favorece la competencia y la estabilidad de los precios. En general el combustible más usual es el pellet, ya que es más fácil de transportar por las ciudades. De hecho, se puede bombear con mangueras, igual que el gasoil, de manera rápida y sin molestias. No obstante, también es posible usar astilla. Esto dependerá de las posibilidades de descarga en el edificio. Económicamente siempre es más mejor usar astilla que pellet, aumentando aún más la rentabilidad de la instalación.

Rehabilitación de edificios. Sala de calderas

En una rehabilitación de la caldera se debe de calcular nuevamente la potencia requerida. En la mayoría de los casos, las calderas existentes de gas, gasoil o carbón están muy sobredimensionadas (en general se hacía esto para producir el ACS de manera muy rápida, casi instantáneamente – la biomasa compensa esto con depósitos de mayor capacidad). En algunos casos se acaba instalando incluso menos de la mitad de la potencia que había previamente instalada. No es muy difícil calcular la potencia real necesaria para un edificio, sobre todo si se conoce el consumo previo, los metros cuadrados, la antigüedad del edificio, etc… Es muy recomendable dividir la potencia en dos (o tres) calderas que funcionen en cascada. Los motivos son:

  • Seguridad de suministro térmico: siempre habrá una caldera que funcione, mientras la otra sea mantenida, reparada, etc…
  • El sistema será más eficiente, ya que en épocas de menor consumo térmico sólo hará falta arrancar una caldera (que tardará siempre menos tiempo que una caldera única y grande), gastando así menos combustible.

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